45% de peruanos prefiere reducir su jornada laboral antes que tomar vacaciones: una señal que las empresas no deberían ignorar
Durante años, la conversación sobre bienestar laboral giró en torno a una idea bastante clara: más días libres equivalen a más descanso. Pero los datos recientes en Perú cuentan otra historia.
Según el estudio Vacaciones 3.0 de Bumeran, el 45% de las personas trabajadoras en el país preferiría reducir su jornada laboral antes que tomarse vacaciones. Además, el 55% no tomó vacaciones el último año.
No es un dato menor. Tampoco es una anécdota. Es una pista sobre cómo está cambiando la relación con el trabajo.
La pregunta para las empresas no es si las vacaciones siguen siendo importantes. Lo son. La pregunta es otra: ¿por qué ya no alcanzan?
¿Qué está pasando con las vacaciones en Perú?
El estudio revela varios puntos que vale la pena mirar con atención:
- 55% no tomó vacaciones en el último año.
- 44% priorizaría otros beneficios antes que días libres.
- 31% elegiría bonos o incentivos económicos adicionales.
- 29% preferiría home office o trabajo desde cualquier lugar.
- 28% optaría por un mejor salario.
Es decir: el descanso anual compite hoy con beneficios que impactan el día a día.
Y ahí aparece una diferencia clave. Las vacaciones son un corte puntual. En cambio, el salario, la flexibilidad o un incentivo económico alivian tensiones constantes.
Cuando el desgaste es permanente, un descanso aislado no siempre compensa.
El problema no es la cantidad de días, es la desconexión real
Otro dato que interpela directamente a las organizaciones: el 71% admite revisar su correo o celular laboral durante sus vacaciones. Y el 36% asegura que no logra desconectarse de las tareas del trabajo.
Más aún:
- 32% siente ansiedad si no revisa.
- 17% siente culpa por disfrutar sus días libres.
Entonces, cabe preguntarse: ¿de qué sirve el descanso si mentalmente la persona sigue trabajando?
En muchas empresas el derecho a vacacionar existe, pero la cultura no siempre acompaña. Mensajes fuera de horario, urgencias que no pueden esperar, presión implícita por “estar disponible”. Todo eso erosiona el sentido del descanso.
¿Por qué reducir la jornada se vuelve más atractivo?
Que casi la mitad prefiera trabajar menos horas antes que irse de vacaciones no significa que no valoren el tiempo libre. Significa que el problema no está concentrado en un momento del año.
Reducir jornada sugiere algo distinto: equilibrio cotidiano.
Para los líderes empresariales, este dato debería activar algunas preguntas incómodas:
- ¿Nuestros equipos llegan agotados a fin de mes?
- ¿La carga de trabajo es sostenible?
- ¿El estrés es eventual o estructural?
- ¿El bienestar es parte del diseño del trabajo o solo un beneficio adicional?
Porque cuando el cansancio es diario, el descanso anual funciona como parche, no como solución.

Lo que este cambio implica para las empresas en Perú
Desde una mirada estratégica, esta tendencia tiene implicancias claras:
1. Mayor riesgo de burnout
Si el descanso no logra reparar el desgaste, el agotamiento se vuelve crónico.
2. Productividad menos sostenible
La exigencia constante puede sostener resultados en el corto plazo, pero afecta motivación y creatividad a largo plazo.
3. Retención más desafiante
Las personas ya no evalúan solo salario. Evalúan calidad de vida. Y eso incluye cómo se sienten todos los días.
En un mercado laboral competitivo, ignorar estas señales puede salir caro.
El bienestar diario empieza a pesar más que el descanso anual
El mismo estudio muestra que muchas personas priorizarían beneficios económicos antes que vacaciones. Esto no necesariamente refleja ambición desmedida. Puede reflejar presión financiera.
En contextos donde el costo de vida aumenta y la incertidumbre es alta, un incentivo tangible puede tener más impacto inmediato que unos días libres.
Aquí es donde las empresas tienen margen para repensar su propuesta de valor.
No se trata solo de ofrecer más beneficios, sino de ofrecer los adecuados.
Beneficios que impactan el día a día
En Perú, soluciones como:
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apuntan justamente a ese impacto cotidiano.
Alivio financiero concreto
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Reconocimiento que se siente
Pluxee Regalo funciona como una tarjeta de regalo para ocasiones especiales. Pluxee Incentivo, al ser recargable, permite diseñar planes de reconocimiento sostenidos en el tiempo.
En un escenario donde el 31% prioriza bonos o incentivos económicos adicionales, estas herramientas no son accesorias. Son estratégicas.
Además, al ser tarjetas Visa compatibles con Apple Pay y Google Pay, la experiencia es simple y digital, algo que hoy también influye en la percepción del beneficio.
¿Qué pueden hacer las empresas frente a esta tendencia?
Si casi la mitad de las personas trabajadoras en Perú preferiría reducir su jornada antes que tomar vacaciones, el mensaje no es “den más días libres”. Es más profundo.
Aquí algunas acciones concretas que pueden ayudar a acompañar este cambio:
1. Convertir la desconexión en una práctica real
No basta con que las vacaciones estén reglamentadas. Es clave revisar:
- ¿Se envían mensajes fuera de horario?
- ¿Se espera respuesta inmediata en días libres?
- ¿Los líderes dan el ejemplo desconectándose?
La cultura se construye en los detalles cotidianos.
2. Revisar la carga laboral con honestidad
El agotamiento muchas veces proviene de la acumulación constante de tareas.
Vale la pena preguntarse:
- ¿Las metas son alcanzables?
- ¿La planificación es realista?
- ¿Las urgencias son realmente urgencias?
Reducir estrés estructural puede ser más efectivo que sumar beneficios aislados.
3. Incorporar beneficios que alivien tensiones reales
Si las personas priorizan incentivos económicos, probablemente exista presión financiera.
Programas de alimentación, tarjetas de incentivo o reconocimientos recurrentes pueden tener un impacto directo en la experiencia diaria.
4. Escuchar antes de rediseñar
Cada organización es distinta. Antes de implementar cambios, conviene medir:
- ¿Qué preocupa hoy al equipo?
- ¿Qué valoran más?
- ¿Qué les ayudaría a sentirse mejor durante el año?
A veces, pequeños ajustes tienen mayor impacto que grandes anuncios.
¿Estamos ante un cambio estructural en el trabajo en Perú?
Es posible.
Que el 45% prefiera reducir su jornada antes que tomar vacaciones no parece una moda pasajera. Refleja una transformación en las prioridades.
Las personas buscan equilibrio constante, no solo pausas temporales. Quieren llegar al final del año con energía, no sobrevivir hasta el próximo descanso.
Para las empresas, el mensaje es claro: el bienestar ya no puede pensarse solo en términos de días libres.
Implica rediseñar la experiencia laboral completa:
- Cómo se distribuye la carga.
- Cómo se reconoce el esfuerzo.
- Cómo se apoya económicamente al equipo.
- Cómo se habilita la desconexión real.
Las vacaciones siguen siendo importantes. Pero si el día a día no es sostenible, ningún descanso anual podrá compensarlo.
Y quizás ahí esté la verdadera lectura del dato: más que menos ganas de descansar, lo que hay es más necesidad de equilibrio.
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